Monday, March 30, 2009

Finitum 9 (ES)

9. Qué pasa

Los estudiantes estaban muy entusiasmados durante la cena, excepto Giovanni, que otra vez se sentía más lerdo que nunca por estar tan retrasado con la tarea de Práctica. Apenas si le había dado unas cuantas cucharadas a su platillo de trozos de chuletas, verduras al vapor y ensalada de fruta, y Circe se la pasaba recordándole que tenía que comer.

Giovanni había resuelto ponerse al día, y seguía trabajando en sus folletos de tarea. Muchas de las páginas ya tenían manchas de jugo de fruta. Cuando Staci, Traci y Circe terminaron de cenar, Giovanni se retiró con ellas del comedor. Pero cuando intentó dejar su charola —casi llena todavía— en los lavaplatos, la señorita Loeb apareció justo atrás de él, mirándolo con párpados entrecerrados.

—¿Qué problema hay con tu comida? —preguntó la enorme monolito de la cocina.

—Este… N-Nada, no hay problema. Lo que pasa es que no tengo mucha hambre que digamos… —Giovanni intentó explicar encogido de hombros. No fue lo suficientemente rápido para escabullirse: la señorita Loeb, sin que pareciera haberse movido en lo absoluto, de repente tenía la charola con su cena en una mano, y a Giovanni atrapado con la otra.

—Regrésate. Siéntate. Cómete todo. ¡Te hará bien!

—¡Óigame! ¡Deje de jalonearme! Ya voy, ya voy, ¿no ve? ¡Válgame…!

La mayoría de los niños se rieron en su carota, y los Thompson y Garret se pararon junto a la puerta para admirar cómo regresaban a Giovanni a la mesa a jaloneos. Circe asomó la cabeza por un momento, e intentando contener la risa, pero no mucho, le dijo: «¿Viste? ¡Te lo dije! ¡¡Adiosito!!».

Quince minutos después Giovanni le presentó todos los platos vacíos a la señorita Loeb, quien solo gruñó y continuó con su imitación de un refrigerador.

Cuando Giovanni llegó al barracón, los demás estaban todavía emocionados de haber practicado el Acto de Unión esa tarde. Hablaban entusiasmados entre ellos, y hasta los Thompson y Garret parecían estar de buen humor y llevándose bien con los demás. Giovanni se fue derechito hacia su litera, y continuó resolviendo su tarea de Práctica, aunque también tuviera una tonelada de tarea de las Furias. Después de un rato fue a preguntarle a Circe si tenía una tiza, porque quería hacer el intento.

—¡¡No no no no no!! —Circe meneó la cabeza con énfasis—. Prohibido usar Magick en los barracones. ¿No leíste las Reglas de La Escuela? ¿No? Bueno, pues no se puede practicar en los barracones.

—¿Y por qué fregados no? ¿Quién se va a enterar?

—Oh, pero se van a enterar, puedes estar seguro de ello. ¿No te fijaste qué rápido regresó el señor Wozniak ayer, cuando los Thompson trataron de embrujarte? Aparte, si alguien usa la Magick en los barracones, castigan a todos parejo. Todavía no sabemos cómo nos van a castigar por lo que te hicieron los Thompson. Así que ni se te ocurra, ¿sale? ¿Sale?

—¿Que los Thompsons trataron de hacerme… qué? ¿De qué hablas? Bueno, lo que digas, está bien. Pero todavía no te creo que ellos puedan enterarse si…

—Nomás porque eres más grandote y peleonero que el resto de nosotros no creas que no podemos ponerte en tu lugar todos juntos, ¿ves? —Bryan lo interrumpió, acercándose de repente. Giovanni se sorprendió de que Bryan le dirigiera la palabra de esta manera, sobre todo porque era pequeño, varios años más chico que él—. Si tratas de meternos en problemas, te vamos a hacer la vida de cuadritos, ¿me oyes?

—Mira, nene, no me jodas, ¿ves? No estoy tratando de meterlos en problemas, ¿sale? Y la próxima vez que me digas babosadas, te voy a meter de cabeza en un retrete, ¿me oyes? —Giovanni no podía evitar sacar a relucir lo valentón.

Hasta consideró darle un empujón a Bryan, aparte de todo, pero de reojo notó dos cosas que lo hicieron titubear. Se fijó que los otros niños en realidad tenían miedo de él, y se sintió fatal de que lo cosideraran un pesado. Y también notó la decepción en la carita de Circe, y se sintió muy confundido porque eso lo hirió. ¿Desde cuándo le importaba un cacahuate lo que pudiera pensar una mocosa de once años? Bueno, pues estaba muy confundido. Así que cambió de opinión y decidió apaciguarse. En lugar de darle un empujón a Bryan, le dio unas palmaditas en el hombro.

—Oye, no te preocupes, no los voy a meter en problemas, ¿sale? Nomás no estaba enterado… Pero que no se te olvide lo del retrete, ¿eh? —Y sonrió.

Por lo general, Giovanni no sonreía. Parece que no era algo "chévere" eso de andar por todos lados, sonriendo como un imbécil. Indicaba debilidad, o algo así por el estilo, y por eso él no sonreía. Pero, aunque Giovanni no estaba enterado, su sonrisa era completamente espectacular. Era como ver el sol al amanecer. Bryan le devolvió la sonrisa de manera automática, olvidando por completo la amenaza del clavado en el retrete. La expresión de Circe se tornó en asombro, y las otras niñas se sonrojaron y sus ojos brillaron por un momento. Los Thompson y Garret sintieron su desprecio tornarse más profundo, y ahora lo odiaban más que nunca.

Todo esto, por una sonrisa…


***


—¡¡¡Despierta-pierta, vamos al desayuno-yuno!!! —De nuevo Circe pateó la cabecera de Giovanni unas cuantas veces, y para colmo le arrebató la almohada.

—­¡Oye, oye! ¡Dámela! —Giovanni, todavía modorro, alzaba la cabeza sin saber hacia dónde mirar.

—¿Estás seguro?

—¡Sí, claro que estoy seg…! —Por supuesto, Circe le atizó un almohadazo tremendo en plena cara, y luego se escapó corriendo hacia el baño, espolvoreando risitas a su paso.

«¡Ay, carajo!», pensó Giovanni, «¿se va a comportar así todas las mañanas?»


***


Este era apenas el segundo día de Giovanni en La Escuela, y empezaba a percatarse de lo mañosas que eran estas personas en realidad. Durante el desayuno, Adelaide anunció que el Cardumen Cerúleo de nuevo pasaría la mañana con el Sr. Wozniak, y Giovanni sospechó que su cardumen sería obligado a partir todos los leños a modo de castigo. Y tuvo razón. El Sr. Wozniak los esperaba afuera, y con una gran sonrisa les anunció que iban a estar cada mañana con él hasta que todos los leños estuvieran partidos, sin importar cuántos días se tardaran en hacerlo.

Después de tomarse un momento para gemir y protestar, comenzaron a trabajar, aparentemente dispuestos a encargarse de los leños en el menor número posible de días.

Giovanni se sentía complacido de ver que ahora todos miraban con malos ojos a los Thompson y a Garret, y de vez en cuando los otros niños pasaban y "por accidente" les derribaban su pila de leños de un puntapié, obligándolos a que los acomodaran de nuevo.

Algo distinto que Giovanni notó, y que lo hizo sentir un poco incómodo, eran las pequeñas sonrisas y ojos brillantes en los rostros de las dos niñas mayores de su cardumen, cuando las sorprendía que estaban mirándolo. Bueno, al menos Circe no se estaba comportando rara…


***


Después de la comida comenzaron las clases normales, con las Furias. Giovanni se imaginó que lo irían a castigar por no haber hecho su tarea. Pero Ágatha ni siquiera se la pidió, y en lugar de eso se enfrascó en una larga explicación de su plan de estudios, que estaba bastante complicado. Eran muchos segmentos de corta duración y Giovanni a veces estudiaría unos cuantos minutos una materia antes de cambiar a otra.

—¿Te fijas? La cuestión es que muchos datos pueden vincularse. Por lo general, el estudiante es quien tiene que hallar los vínculos por cuenta propia, y eso entorpece bastante el proceso de aprendizaje. Pero cuando se le presentan estos temas que están relacionados en distintas materias, el estudiante puede acomodarlos más fácil en su cabeza. Entonces, hay ocasiones que algo que aprenderás en Matemáticas será relevante a algo aprendido en Química, o hasta Historia, y aprenderás todo más fácil.

No obstante, al final de las tres horas de clases normales, Giovanni todavía sentía como si a su cerebro lo hubieran rostizado a fuego lento y pinchado muchas veces. Y se enteró del castigo por no hacer la tarea: una pila del doble de ancho que la de ayer, de tarea para mañana.

—Asegúrate de entregar tu tarea al final de clases mañana, queridito. Bueno, reúne tus pertenencias y vámonos, que el profesor Benoni te está esperando. Estarás en su clase el resto de la tarde.

Giovanni se sintió decepcionado porque no iría a la clase de Práctica ese día.





Continuará…

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