Monday, March 30, 2009

Finitum 6 (ES)

6. Los lunes siempre son una lata

Giovanni siguió a Circe, dándose cuenta de que, si uno doblaba dos veces a la izquierda en cualquier corredor, entonces al final uno llegaba a la sala de estar. Luego, de allí uno podía encontrar la entrada principal pasando por las puertas francesas en la parte trasera. Pero en lo que estaba pensando era que se sentía como… como encariñado de la chiquilla. Estaba muy sorprendido de lo fácil que había congeniado con Circe, porque ella era de menos tres o cuatro años menor que él. Aparte de todo, él no era el tipo de chico que se encariñaba de nadie, nunca, mucho menos de alguna chiquilla que no se callaba la boca para nada.

Aunque apenas si tardaron unos dos minutos en llegar a la puerta de entrada, Circe logró preguntarle cuál era su nombre completo, su edad, el nombre de su mamá, de dónde era, cuál era su película favorita, cuál era su color favorito, cuándo era su cumpleaños, si tenía novias, si le gustaba más la Coca o la Pepsi, cuál tipo de música le gustaba, si podía oír alguna canción en su iPod, si le gustaba ver tele, y probablemente hubiera continuado si no hubieran llegado y encontrado a todos listos para comenzar las faenas diarias. El Sr. Wozniak ya los estaba esperando.

—Muy bien, hoy vamos a cortar leños. Vamos a necesitar muchos leños para fogatas, chicos: ¡los inviernos acá son de mucha nieve y muy fríos! Ya tengo las hachas listas; síganme hasta el cobertizo.

El cobertizo estaba como a cincuenta metros de la cabaña principal, detrás de la primera línea de árboles del bosque. Caminando junto a Wozniak, Giovanni intercambió algunos comentarios insulsos sobre haber dormido bien y comido un buen desayuno. Al llegar, todos se pusieron un poco pálidos al toparse con la tremenda pila. Parecía como si alguien hubiera apilado troncos en un área del tamaño de una cancha de baloncesto, hasta una altura de cinco metros, más o menos.

—Oh, pero no se preocupen, niños, que no tienen que cortarlos todos hoy. Tan solo necesitamos dos o tres atados de leña. Veamos cuánto logramos hacer ahora.

—Pero Sr. Wozniak —preguntó uno de los niños más chicos—, ¿qué un atado de leña no es una pila de como tres y medio metros cúbicos?

—¡Miren qué listo es Bryan! —sonrió abiertamente Wozniak—. ¡Correcto! A ver, déjenme mostrarles lo que necesitan hacer.

Durante la siguiente media hora les mostró a todos cómo partir troncos hasta el tamaño adecuado y cómo apilarlos en el remolque oxidado. Ya con gafas y guantes puestos, se dividieron en parejas y comenzaron con la faena del día. Giovanni no estaba muy convencido de que fuera buena idea tener a un montón de niños dando hachazos tan cerca los unos de los otros, pero todos parecían dispuestos a tener mucho cuidado. El Sr. Wozniak le pidió que se apartaran unos pasos para hablar en confianza.

—Mira, Giovanni, necesito ponerte al tanto de todo lo que sucede aquí y por qué te pedimos que vinieras, y de lo que se trata La Escuela. Siento mucho que no hayas venido desde el comienzo del semestre, hace seis semanas. Voy a tener que darte la versión resumida de la orientación. Pero pareces ser un chico bastante recio, así que espero que los secretos que te voy a confiar no te pongan muy incómodo… Para comenzar, los folletos dicen que somos una escuela preparatoria para educación universitaria, pero eso no es del todo cierto.

Giovanni hacía mucho tiempo que había aprendido el arte del silencio. Tan solo arqueó una ceja, dándole a entender a Wozniak que continuara.

—Mira, muchos de los niños aquí son tal como tú, así que no creas que eres el único en esta situación. La mayoría no sabían que tenían la Magick, y provienen de familias donde nunca nadie había mostrado aptitudes. Pero, de repente, un día se hallan haciendo cosas raras que no deberían ser posibles, y nuestros caza-talentos los detectan y convencen a sus padres a que los manden a La Escuela para que podamos enseñarles la manera apropiada de usar sus dotes naturales. Y eso es más o menos lo que sucedió contigo.

—Bueno, pero yo no soy mago para nada… Nunca he hecho nada extraordinario, que yo sepa…

—¿En serio? Bueno, pero en tu familia ha habido otra persona bastante extraordinaria, con el Don.

—¿Quién, mi tía Marge? Mi mamá me contó que ella también vino a esta escuela… ¡Pero ella era una anormal!

—¿Que qué? ¡Mira, que Marge Wingrove es legendaria, nene! —El Sr. Wozniak parecía bastante molesto, y con semejante tamaño causaba alarma verlo fruncir el ceño—. ¡Ella fue la mejor Superdotada en el Siglo XX, quiero que sepas!

—'Ta bueno, calmex… Híjole, hombre, que nomás te estoy diciendo cómo se veía ella cuando yo era chico, ¿me entiendes? No era mi culpa que se portara como energúmena… Lo que sea, ¿cómo iba yo a imaginarme que era buena maga? Digo, ¿aunque sea era tan buena como David Copperfield? —Esto era lo más cercano a una disculpa de parte de Giovanni.

El Sr. Wozniak bufó con desprecio.

—¡Já! Copperfield solo realiza trucos, nene. Me refiero a la Magick real. Ya te irás acostumbrando a la idea… —Wozniak se calmó de inmediato—. Primero, me contaron por ahí que tienes que ponerte al corriente con tus clases regulares, y entonces te esperan días difíciles con las Furias. Por eso quiero que pongas mucha atención a las lecciones que tomarás con la Dra. Doe, el profesor Benoni y conmigo, ¿bien? Bien, entonces… Ah, y otra cosa: ya sé que eres duro de pelar, pero no dejes que los hermanos Thompson y Garret Feldman te provoquen a romperles la cara. Tienes la facha de que puedes encargarte de los tres juntos en una pelea pareja, pero esos chicos vienen de familias donde la Magick ha residido por generaciones, y tienen algunos trucos bastante horribles a su disposición. No quiero verme obligado a ser duro con ustedes, así que no me des motivos, ¿sale? Si continúan acosándote, avísame para hacerme cargo. Ahora dime, ¿qué preguntas tienes?

—Este… Entonces, ¿ustedes en serio creen que son hechiceros y brujas?

—¡No, no, no para nada! ¡Creemos en la Magick! ¡Todas esas cosas de hechicería se las reservamos a nuestros primos británicos! ¡Ah, ja, ja, ja! —Wozniak echó la cabeza hacia atrás para carcajearse—. Ya irás aprendiendo todo esto en tus clases, pero que sea suficiente saber que nuestra convicción reposa en nuestra humanidad inherente.

Giovanni arqueó la ceja de nuevo.

—Lo que quiero decir —continuó Wozniak— es que creemos en el poder de la Voluntad sobre la Realidad. Creemos en ser parte activa de la sociedad. Nuestra Magick es tan solo un aspecto de nuestra individualidad. Como los músicos, por ejemplo: ellos hacen cosas extraordinarias cuando interpretan música, pero son gente común y corriente el resto del tiempo. Ahora bien, nuestros primos británicos son un poco más…, bueno, "decir la verdad espanta al diablo", decía mi abuela…, los británicos son bastante medievales. Se han retirado del curso normal de la historia humana y han decidido vivir en un mundo de fantasía de su propia creación. Y luego se maravillan de que cada año hay menos de ellos… No, como dije, nosotros somos parte de la sociedad normal. Sin embargo, hacemos cosas extraordinarias. Pero, en fin, ¡pongamos manos a la obra! ¿Ya sabes como cortar leños?, ¿sí?, bueno, entonces tú comienza y yo apilo los leños. Diez minutos después intercambiamos tareas, ¿listo?

Para la hora de la comida, los del Cardumen Cerúleo apenas si podían caminar, tan cansados estaban de partir tantos leños. Casi completaron un atado de leños ese día.





Continuará…

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