10. Qué ojos tan grandes
Giovanni caminaba junto a Ágatha en silencio, pensando que debería pedirle a Circe que le prestara su lamparilla de noche y tratar de desvelarse para terminar la cantidad tan impía de tarea que tenía pendiente. Pero se le olvidó por completo cuando se dio cuenta que Ágatha lo había traído hasta el corredor que parecía no llegar a ningún lado, sin ninguna puerta. Caminaron hasta el fondo del pasillo, y ella presionó uno de los tablones de madera en la pared, que abrió una puerta oculta. Era el cubo de una escalera.
—¿A dónde vamos?
—Oh, el aula del profesor Benoni está en el sótano. Pensé que ya lo sabías…
Los escalones llegaban hasta un pasillo solitario, y al fondo había una puerta de hierro forjado. Ágatha posó su mano sobre ella y se abrió en silencio para mostrar un salón muy bien iluminado.
—Profesor Benoni, aquí está el muchacho. —Giovanni no estaba seguro, pero parecía que Ágatha estaba incómoda.
—¡Ah, gracias, gracias! ¡Por favor, Giovanni, pásale! —Un hombre delgado, apenas un poco más alto que Giovanni, que parecía tener veintitantos años de edad, se le acercó y le estrechó la mano precisamente tres veces—. Mucho gusto. ¡Hasta luego, doña Ágatha! —Pero ella ya había cerrado la puerta.
La primera impresión que Giovanni tuvo de Benoni fue que parecía continuamente sorprendido. Quizá porque tenía una frente amplia y ojos llenos de vida y grandes, que le daban una apariencia de estar a punto de reírse de algo, o alguien.
—Vaya, vaya, vaya, el famoso vástago de los Wingrove, regalándonos con su presencia y la promesa de grandeza… Ah, pero el fallecimiento prematuro de tu tía fue un golpe de la peor suerte posible, me atrevo a opinar. Bien, ¡pues esperemos que corramos con mejor suerte contigo! —Benoni parecía bastante sincero, pero de cualquier manera Giovanni sintió que le había hecho burla.
—¡Sea! Aquí estamos, entonces: ¡Teoría de la Magick! Fabuloso. Y con nosotros tenemos a tres de los jovenzuelos más prometedores, reunidos para una clase especial. Supongo que ya se conocen. —Benoni gesticuló de manera ostentosa, y por fin Giovanni pudo apartar la vista del hombre delgado para darse cuenta de que Circe y Garret estaban sentados en el piso. Esta aula era igual de austera que la de Práctica, conteniendo tan solo una pizarra, un banco de tres patas y cojines en el piso para los estudiantes. Pero Giovanni se sintió desconcertado de encontrar una ventana pequeña única, ubicada en la unión del techo con la pared y, no obstante, ver que la habitación estaba bien iluminada. Sin lámparas en evidencia, la luz parecía emanar del aire mismo. Encogiéndose de hombros, Giovanni se fue a sentar junto a Circe.
—Muy bien, entonces, hay que presentarse: Circe Kostya, aquí presente, es la heredera extraviada de la familia Alecto, ¡recientemente reunida con su bisabuela Adelaide! —En todo lo que decía, Benoni sonaba entusiasta y burlón.
—¡Órale! —Giovanni le dio un leve codazo a Circe—, no me habías dicho que eres pariente de las Furias.
—Sí, bueno, mi familia no sabía que éramos parientes hasta el principio del año, cuando yo comencé a hacer Magick sin querer… —Circe parecía un poco avergonzada pero orgullosa al mismo tiempo.
—Sí, claro, ¡una historia apasionante! —Benoni interrumpió con alegría—. La gran Adelaide perdió la pista de su hija única, que terminó residiendo en Rusia, y a la vez los hijos de ella se mudaron a los Estados Unidos, se casaron y dieron a luz a esta preciosa. ¡Sí, muy interesante!
—Ajá, apasionante.
—¡Ah, el amito Garret Feldman! ¡Rinde honor a su largo linaje, justamente renombrado, así como atesta el buen señor Wozniak en los reportes de aprovechamiento en Práctica!
—¡Y sé cómo hacer muchas otras cosas también, y no solo lo de novatos! Mmm… —De inmediato Garret se arrepintió de haber confesado esto.
—¡Claro, claro! —Benoni lo tranquilizó—. Se anticipa que Feldman, el mayor, haya sentido la necesidad de tomar las riendas en la educación temprana de su orgullosa prole, ¡por supuesto!
—¿Sí? Pues yo no sé hacer ni madres, así que no sé de qué se trata todo esto, ¿ven?
—Ah, qué manera tan sucinta de poner las cosas, Giovanni. Bien, pues a lo que nos trajo. Permítanme explicar el motivo de esta reunión exclusiva. Tengo información que se refiere sobre todo a ustedes, por sus circunstancias especiales, y no le sería útil al resto de sus compañeros. Por lo tanto, les ruego su discreción, ¿de acuerdo? —Garret asintió con la cabeza con fervor; Circe, un poco menos convencida. Pero Giovanni solo entrecerró los ojos y fijó su mirada en Benoni. No le agradaba para nada que lo discriminaran así, y le parecía sospechoso que le pidieran guardar secretos sin conocer los motivos.
—Muy bien, Pues en estas seis semanas hemos estudiado el razonamiento tras los Actos de la Magick. Hemos aprendido que… —Benoni se interrumpió para entregarle a Giovanni un libro de pasta dura—. Por favor lee hasta el capítulo tres, inclusive, y estarás al corriente con la clase. Es bastante denso y enrevesado, así que no te preocupes si no le hallas sentido. De hecho, ¡muchos expertos tampoco le hallan sentido!
Giovanni hojeó el libro. De la Voluntad Propia, decía el título. Las pocas páginas que revisó estaban repletas de oración tras oración, escritas en letras menuditas. «¡Carajo!», pensó, «como si necesitara más tarea…»
—Como decía, hemos aprendido algo de historia y repasado las ideas generalas sobre el porqué y el cómo de la Magick, que ha existido a lo largo de toda la historia humana. Teniendo esto en cuenta, respóndanme lo siguiente: Ayer practicaron el Acto de Unión. ¿No hubiera sido más fácil usar pegamento?
Garret y Circe se confundieron por un momento, pero Giovanni solo sonrió.
—Hubiera sido más fácil, pero entonces no hubiera sido magia, ¿verdad?
—¡¡No es cierto!! ¡Sí sería Magick! —Circe lo contradijo, con asombro en sus ojos.
—Sí, porque la unión de los dos pedazos hubiera sido la expresión de tu Voluntad Propia —dijo Garret, y también parecía estar emocionado de pensarlo así.
—Bueeeeeeno… Entonces todo lo que hacen los humanos, porque lo hacen con el uso de la razón, ¿todo es magia? —Se notaba en su expresión que Giovanni deseaba que así fuera.
—¡Ah, bien hecho! Hemos llegado al quid de la cuestión. ¡¡No!! —Benoni aún sonaba burlón—. ¡No, los humanos no hacen todo por su raciocinio! Por la mayor parte, todo lo controla el material genético en sus células: aun su comportamiento puede atribuirse a la manera en que las moléculas químicas están repartidas en sus cuerpos. —Y sonrió—. Ahora bien, retomemos el ejemplo del pegamento. Si usan pegamento para unir algo, están de hecho realizando un Acto de Unión. Sí es Magick. ¡¡Pero!! —Benoni alzó un dedo y dejó que el suspenso se acumulara—. Pero, ¿en dónde reside la Magick para esto? ¿En dónde se encuentra, durante este Acto?
—"En quien tenga la Voluntad para Actuar…" —Circe y Garret recitaron de memoria la cita que habían aprendido en ese mismo salón.
—¡No! —Giovanni tenía el aspecto maníaco de quien ha dado un vistazo a la maquinaria tras la cortina—. ¡No, la Magick —Giovanni dijo la palabra por primera vez, y era evidente para todos que finalmente la diferencia tenía significado para él—, reside en quien haya inventado el pegamento!
—¿Que qué?
—¡Eso! ¡Bien logrado! —Benoni dijo al mismo tiempo—. Lo lograste descubrir con muy pocas pistas, ¡felicidades! Sí, tiene razón: la Magick comenzó con quien haya inventado el pegamento, y todos nos podemos beneficiar. ¿Que no usaron el mismo círculo vez tras vez ayer? ¿Sí? Claro que lo hicieron. Así que el pegamento es un tipo de círculo, y la Magick continua activa para quien use el pegamento para el mismo tipo de Acto.
Benoni hizo una pausa por algunos segundos, mirando ávido los tres jóvenes rostros frente a él, cada uno tratando de domar los conceptos expuestos. Un parpadeo momentáneo de la luz pareció llenarle la cara de ángulos ásperos y los ojos del brillo frío del mármol. Giovanni alcanzó a ver ese breve cambio, y sintió el toque húmedo y frío del pavor durante uno o dos latidos de su corazón. Pero esa impresión duró solo un momento y luego se esfumó, y Benoni continuaba allí, sonriéndole benévolo a los tres niños.
—Un segundo, por favor… —Una vez más, Giovanni tenía ese aspecto maniático—. Si los genes controlan la mayor parte del comportamiento, entonces…, entonces la Magick es… ¡es un rasgo genético! ¡Podrías engendrar la Magick en la gente al controlar la reproducción! ¡Podrías lograr que todos fueran mágicos! —Giovanni se había puesto de pie, emocionado con su descubrimiento.
—¡Ay de mí, que fuera tan fácil! —Benoni suspiró con gran melodrama—. Mala fortuna, que todavía la Ciencia no ha podido identificar el gen o grupo de genes que predispone a la gente a ser mágica.
—¿Pero lo están buscando ya! —dijeron los niños al mismo tiempo.
—Bueno, no, no precisamente… —Y Benoni de repente adquirió un aire engreído—. Pero se está rastreando la combinación de genes que propician el surgimiento de la conciencia… —dijo Benoni bruscamente, como si no importara—. Pero detengámonos aquí esta semana. Les he dado bastante en qué pensar. Cuando nos reunamos de nuevo dentro de una semana, los quiero preparados para ahondar en el tema. Lean los capítulos indicados, y hagan búsquedas en la Internet para informarse sobre los temas discutidos hoy. Hasta ese entonces, ¡les digo adiós!
Y en ese momento la puerta se abrió de golpe, y Ágatha, Johannsen y Wozniak entraron dando tumbos.
—Ustedes tres, ¡fuera! Vayan con el señor Wozniak. ¡Ya! —Los niños se apuraron para salir del salón, espantados de ver que Ágatha estaba sumamente disgustada. Pero mantenía fija la mirada sobre Benoni, y de inmediato se notó que su coraje estaba dirigido hacia él.
—¿Qué diablos intentas hacer aquí? —demandó Ágatha.
Benoni tan solo se encogió de hombros, y sonrió, de la manera justa en que los tiburones parecen sonreír en ocasiones.
Giovanni caminaba junto a Ágatha en silencio, pensando que debería pedirle a Circe que le prestara su lamparilla de noche y tratar de desvelarse para terminar la cantidad tan impía de tarea que tenía pendiente. Pero se le olvidó por completo cuando se dio cuenta que Ágatha lo había traído hasta el corredor que parecía no llegar a ningún lado, sin ninguna puerta. Caminaron hasta el fondo del pasillo, y ella presionó uno de los tablones de madera en la pared, que abrió una puerta oculta. Era el cubo de una escalera.
—¿A dónde vamos?
—Oh, el aula del profesor Benoni está en el sótano. Pensé que ya lo sabías…
Los escalones llegaban hasta un pasillo solitario, y al fondo había una puerta de hierro forjado. Ágatha posó su mano sobre ella y se abrió en silencio para mostrar un salón muy bien iluminado.
—Profesor Benoni, aquí está el muchacho. —Giovanni no estaba seguro, pero parecía que Ágatha estaba incómoda.
—¡Ah, gracias, gracias! ¡Por favor, Giovanni, pásale! —Un hombre delgado, apenas un poco más alto que Giovanni, que parecía tener veintitantos años de edad, se le acercó y le estrechó la mano precisamente tres veces—. Mucho gusto. ¡Hasta luego, doña Ágatha! —Pero ella ya había cerrado la puerta.
La primera impresión que Giovanni tuvo de Benoni fue que parecía continuamente sorprendido. Quizá porque tenía una frente amplia y ojos llenos de vida y grandes, que le daban una apariencia de estar a punto de reírse de algo, o alguien.
—Vaya, vaya, vaya, el famoso vástago de los Wingrove, regalándonos con su presencia y la promesa de grandeza… Ah, pero el fallecimiento prematuro de tu tía fue un golpe de la peor suerte posible, me atrevo a opinar. Bien, ¡pues esperemos que corramos con mejor suerte contigo! —Benoni parecía bastante sincero, pero de cualquier manera Giovanni sintió que le había hecho burla.
—¡Sea! Aquí estamos, entonces: ¡Teoría de la Magick! Fabuloso. Y con nosotros tenemos a tres de los jovenzuelos más prometedores, reunidos para una clase especial. Supongo que ya se conocen. —Benoni gesticuló de manera ostentosa, y por fin Giovanni pudo apartar la vista del hombre delgado para darse cuenta de que Circe y Garret estaban sentados en el piso. Esta aula era igual de austera que la de Práctica, conteniendo tan solo una pizarra, un banco de tres patas y cojines en el piso para los estudiantes. Pero Giovanni se sintió desconcertado de encontrar una ventana pequeña única, ubicada en la unión del techo con la pared y, no obstante, ver que la habitación estaba bien iluminada. Sin lámparas en evidencia, la luz parecía emanar del aire mismo. Encogiéndose de hombros, Giovanni se fue a sentar junto a Circe.
—Muy bien, entonces, hay que presentarse: Circe Kostya, aquí presente, es la heredera extraviada de la familia Alecto, ¡recientemente reunida con su bisabuela Adelaide! —En todo lo que decía, Benoni sonaba entusiasta y burlón.
—¡Órale! —Giovanni le dio un leve codazo a Circe—, no me habías dicho que eres pariente de las Furias.
—Sí, bueno, mi familia no sabía que éramos parientes hasta el principio del año, cuando yo comencé a hacer Magick sin querer… —Circe parecía un poco avergonzada pero orgullosa al mismo tiempo.
—Sí, claro, ¡una historia apasionante! —Benoni interrumpió con alegría—. La gran Adelaide perdió la pista de su hija única, que terminó residiendo en Rusia, y a la vez los hijos de ella se mudaron a los Estados Unidos, se casaron y dieron a luz a esta preciosa. ¡Sí, muy interesante!
—Ajá, apasionante.
—¡Ah, el amito Garret Feldman! ¡Rinde honor a su largo linaje, justamente renombrado, así como atesta el buen señor Wozniak en los reportes de aprovechamiento en Práctica!
—¡Y sé cómo hacer muchas otras cosas también, y no solo lo de novatos! Mmm… —De inmediato Garret se arrepintió de haber confesado esto.
—¡Claro, claro! —Benoni lo tranquilizó—. Se anticipa que Feldman, el mayor, haya sentido la necesidad de tomar las riendas en la educación temprana de su orgullosa prole, ¡por supuesto!
—¿Sí? Pues yo no sé hacer ni madres, así que no sé de qué se trata todo esto, ¿ven?
—Ah, qué manera tan sucinta de poner las cosas, Giovanni. Bien, pues a lo que nos trajo. Permítanme explicar el motivo de esta reunión exclusiva. Tengo información que se refiere sobre todo a ustedes, por sus circunstancias especiales, y no le sería útil al resto de sus compañeros. Por lo tanto, les ruego su discreción, ¿de acuerdo? —Garret asintió con la cabeza con fervor; Circe, un poco menos convencida. Pero Giovanni solo entrecerró los ojos y fijó su mirada en Benoni. No le agradaba para nada que lo discriminaran así, y le parecía sospechoso que le pidieran guardar secretos sin conocer los motivos.
—Muy bien, Pues en estas seis semanas hemos estudiado el razonamiento tras los Actos de la Magick. Hemos aprendido que… —Benoni se interrumpió para entregarle a Giovanni un libro de pasta dura—. Por favor lee hasta el capítulo tres, inclusive, y estarás al corriente con la clase. Es bastante denso y enrevesado, así que no te preocupes si no le hallas sentido. De hecho, ¡muchos expertos tampoco le hallan sentido!
Giovanni hojeó el libro. De la Voluntad Propia, decía el título. Las pocas páginas que revisó estaban repletas de oración tras oración, escritas en letras menuditas. «¡Carajo!», pensó, «como si necesitara más tarea…»
—Como decía, hemos aprendido algo de historia y repasado las ideas generalas sobre el porqué y el cómo de la Magick, que ha existido a lo largo de toda la historia humana. Teniendo esto en cuenta, respóndanme lo siguiente: Ayer practicaron el Acto de Unión. ¿No hubiera sido más fácil usar pegamento?
Garret y Circe se confundieron por un momento, pero Giovanni solo sonrió.
—Hubiera sido más fácil, pero entonces no hubiera sido magia, ¿verdad?
—¡¡No es cierto!! ¡Sí sería Magick! —Circe lo contradijo, con asombro en sus ojos.
—Sí, porque la unión de los dos pedazos hubiera sido la expresión de tu Voluntad Propia —dijo Garret, y también parecía estar emocionado de pensarlo así.
—Bueeeeeeno… Entonces todo lo que hacen los humanos, porque lo hacen con el uso de la razón, ¿todo es magia? —Se notaba en su expresión que Giovanni deseaba que así fuera.
—¡Ah, bien hecho! Hemos llegado al quid de la cuestión. ¡¡No!! —Benoni aún sonaba burlón—. ¡No, los humanos no hacen todo por su raciocinio! Por la mayor parte, todo lo controla el material genético en sus células: aun su comportamiento puede atribuirse a la manera en que las moléculas químicas están repartidas en sus cuerpos. —Y sonrió—. Ahora bien, retomemos el ejemplo del pegamento. Si usan pegamento para unir algo, están de hecho realizando un Acto de Unión. Sí es Magick. ¡¡Pero!! —Benoni alzó un dedo y dejó que el suspenso se acumulara—. Pero, ¿en dónde reside la Magick para esto? ¿En dónde se encuentra, durante este Acto?
—"En quien tenga la Voluntad para Actuar…" —Circe y Garret recitaron de memoria la cita que habían aprendido en ese mismo salón.
—¡No! —Giovanni tenía el aspecto maníaco de quien ha dado un vistazo a la maquinaria tras la cortina—. ¡No, la Magick —Giovanni dijo la palabra por primera vez, y era evidente para todos que finalmente la diferencia tenía significado para él—, reside en quien haya inventado el pegamento!
—¿Que qué?
—¡Eso! ¡Bien logrado! —Benoni dijo al mismo tiempo—. Lo lograste descubrir con muy pocas pistas, ¡felicidades! Sí, tiene razón: la Magick comenzó con quien haya inventado el pegamento, y todos nos podemos beneficiar. ¿Que no usaron el mismo círculo vez tras vez ayer? ¿Sí? Claro que lo hicieron. Así que el pegamento es un tipo de círculo, y la Magick continua activa para quien use el pegamento para el mismo tipo de Acto.
Benoni hizo una pausa por algunos segundos, mirando ávido los tres jóvenes rostros frente a él, cada uno tratando de domar los conceptos expuestos. Un parpadeo momentáneo de la luz pareció llenarle la cara de ángulos ásperos y los ojos del brillo frío del mármol. Giovanni alcanzó a ver ese breve cambio, y sintió el toque húmedo y frío del pavor durante uno o dos latidos de su corazón. Pero esa impresión duró solo un momento y luego se esfumó, y Benoni continuaba allí, sonriéndole benévolo a los tres niños.
—Un segundo, por favor… —Una vez más, Giovanni tenía ese aspecto maniático—. Si los genes controlan la mayor parte del comportamiento, entonces…, entonces la Magick es… ¡es un rasgo genético! ¡Podrías engendrar la Magick en la gente al controlar la reproducción! ¡Podrías lograr que todos fueran mágicos! —Giovanni se había puesto de pie, emocionado con su descubrimiento.
—¡Ay de mí, que fuera tan fácil! —Benoni suspiró con gran melodrama—. Mala fortuna, que todavía la Ciencia no ha podido identificar el gen o grupo de genes que predispone a la gente a ser mágica.
—¿Pero lo están buscando ya! —dijeron los niños al mismo tiempo.
—Bueno, no, no precisamente… —Y Benoni de repente adquirió un aire engreído—. Pero se está rastreando la combinación de genes que propician el surgimiento de la conciencia… —dijo Benoni bruscamente, como si no importara—. Pero detengámonos aquí esta semana. Les he dado bastante en qué pensar. Cuando nos reunamos de nuevo dentro de una semana, los quiero preparados para ahondar en el tema. Lean los capítulos indicados, y hagan búsquedas en la Internet para informarse sobre los temas discutidos hoy. Hasta ese entonces, ¡les digo adiós!
Y en ese momento la puerta se abrió de golpe, y Ágatha, Johannsen y Wozniak entraron dando tumbos.
—Ustedes tres, ¡fuera! Vayan con el señor Wozniak. ¡Ya! —Los niños se apuraron para salir del salón, espantados de ver que Ágatha estaba sumamente disgustada. Pero mantenía fija la mirada sobre Benoni, y de inmediato se notó que su coraje estaba dirigido hacia él.
—¿Qué diablos intentas hacer aquí? —demandó Ágatha.
Benoni tan solo se encogió de hombros, y sonrió, de la manera justa en que los tiburones parecen sonreír en ocasiones.
Continuará…


No comments:
Post a Comment