16. Eisenhower tenía razón: puros dominós hasta el fin
—Muy bien, ahora tú, Traci: dime todo lo sucedido antes de que Giovanni y Circe regresaran al cardumen.
Las Furias tenían una oficina grande donde trabajaban juntas, compartiendo una mesa larga a media habitación. Había también gabinetes y estantes muy altos acomodados a lo largo de las paredes, repletos con papeles sueltos apilados precariamente entre carpetas y libros. Muchas fotografías de alumnos actuales y anteriores cubrían cualquier espacio disponible sobre las paredes.
Mientras Adelaide conversaba con Traci y Circe en un extremo de la oficina, Agatha y Tabitha atendían en el otro lado de la habitación al trío que había recibido la paliza. Pero no los habían arreglado con la Magick. Solo les administraron analgésicos y vendaron sus raspones y moretones con pomada de belladona y gasas. Ágatha les había explicado que, aunque fue absolutamente errado de parte de Giovanni golpearlos, ellos no eran libres de culpa. Protestaron, diciendo que ellos no habían hecho el desorden, que solo encontraron las cosas de Giovanni regadas por el piso. Bueno, rebatió Ágatha, de haber reportado el desorden probablemente hubieran evitado esta difícil situación. Estaban obligados a soportar las consecuencias de haber fallado en actuar de manera honrada. Y aparte intentaron usar la Magick en el cardumen en contra de Circe, con todo y que sabían que estaba prohibido. Entonces esto, el dolor y la vergüenza, era su justo castigo. El trío protestó más todavía, y Garret llegó al extremo de amenazar que le pediría a su padre que hiciera que expulsaran a Giovanni y a Circe, y que corrieran del trabajo a Wozniak. Ágatha y Tábitha se pusieron muy serias, y sus rostros se transformaron en máscaras adustas de gárgolas. El trío guardó silencio de inmediato.
***
—Wozniak, haste pa'cá, te voy a enseñar algo.
—Johannsen, ¿qué haces por aquí? Creí que ibas a estar vigilando a mis chicos. ¿O será que ya regresó Adelaide?
—Al cuerno con esas tonterías, que esto es importante. Deja te muestro. Usemos este cuarto. Tengo mi minicomputadora en el bolsillo, espera… Aquí 'tá, este es el 'metraje de la cámara de seguridad en el Cardumen Cerúleo… A ver… Vamos… ¡Eso!
—¿Qué? ¡Oh! Esta es la cama de Giovanni y sus pertenencias, ¿verdad? ¿Y qué con eso?
—¡Pues fíjate!
—¡Órale! ¿Qué sucedió? Parece que sus cosas explotaron de repente… ¡Espera! El cronómetro marca… Esto sucedió durante la hora de la cena, ¡lo que significa que los Thompson y Garret no lo hicieron!
—Síp, mira, este es el 'metraje de media hora después, ¿te fijaste? Son esos tres chamos entrando al marco de la toma… y, claro, ahora se carcajean y empiezan a hacer desastre con los calzones. Pero, lo que es ellos, ¡pus' no lo hicieron!
—Bueno, pero te diré… no me extrañaría de ellos que hubieran hechizado el baúl y el tocador de Giovanni, o hasta usado una bomba…
—Nah, que ya chequié, Wozniak, y yendo pa' trás un par de horas no hay nadie haciendo burradas… Podría chequiar hasta el día que Giovanni llegó a la Escuela, pero, fijate mejor en esto…
—¿Qué cosa?
—Ayer la Adelaide me pidió que mejorara la vigilancia con Giovanni, así que instalé una cámara Phantom en su dormitorio…
—Ah, esa cámara de súper-velocidad, alta definición y visión nocturna que me presumiste tanto el otro día, ¿verdad?
—La misma, a ver… ¡Eso! ¡¡Mira!!
—Es la misma escena de cuando explotaron las cosas de Giovanni por toda la habitación, pero desde un ángulo distinto, ¿verdad? Dice que está grabado a media velocidad. ¡¡Espera!! ¿Qué era esa estela borrosa?
—Exacto: justo lo que te quería enseñar. ¡Prepárate! Te lo voy a poner de nuevo, pero ahora a la velocidad de un millon cuatrocientos mil marcos por segundo, ¿listo?
Wozniak y Johannsen pusieron sus caras mejilla con mejilla para poder ver juntos la pequeña pantalla de la computadora. En ella se mostraba una secuencia en repetición continua, donde primero se veía una cama bien tendida, un baúl a sus pies y un tocador al fondo. Luego, pasaba una imagen borrosa y de colores, que revoloteaba alrededor de la cama. Y unos momentos después, las pertenencias de Giovanni aparecían esparcidas sobre su cama y el piso, con el baúl y el tocador volteados y apilados sobre las pertenencias. La súper-alta velocidad de la cámara podía mostrar por dos o tres marcos que la imagen borrosa era, de hecho, una persona que se movía a velocidades increíbles. Cuando Wozniak reconoció el rostro, se puso pálido y dijo en un susurro ahogado:
—¡¡Chingue su madre todo en la vida!!
—¡Te lo dije! ¡¡Vamos a decirle a las Furias!!
Pero Wozniak ya había emprendido la carrera hacia la oficina de las Furias. Nunca antes había estado tan espantado en su vida.
***
Mientras tanto, en algún sitio en Inglaterra, en el Castillo Hogwarts, la directora de la escuela había convenido una junta imprevista con el director de los Aurores. Había tomado la decisión de romper con la tradición y revelarle el secreto mejor guardado en el mundo de la Hechicería.
—Potter, no deberías tener conocimiento de estos asuntos, pero en vista de que en realidad has puesto tu propia vida y la de tus compañeros Aurores en peligro con esta misión, se me hacía inimaginable continuar permitiendo que lo hicieras sin que supieras de qué se trata, aparte de que mi conciencia me lo ha demandado. Hemos atravezado tantas situaciones juntos… hemos perdido a tantos seres queridos en la travesía. Bien, escucha…
La profesora McGonogall procedió a contarle a Harry Potter la historia milenaria del Vampiro Benjamín y la confrontación que orilló a los fundadores de la escuela a rogar una tregua. Potter escuchó con atención, con el rostro palideciendo y tornándose cada vez más duro al progresar la historia. Le costaba trabajo aceptar el hecho de que por mil años las brujas y hechiceros habían estado velando al peor monstruo sobre la faz del planeta, un monstruo miles de veces más inicuo y peligroso de lo que Voldemort hubiera sido jamás.
—Directora, disculpe la interrupción… Entiendo, y está bien, pero, ¿qué podríamos hacer si viniera a Hogwarts? ¿Y por qué querría venir aquí, al final de cuentas?
—Lo que tú y yo podríamos hacer es ofrecer resistencia, y ganar tiempo para evacuar a los niños. Es lo único que podemos anticipar, retrasarlo por un rato. Pero tienes razón: no podemos rechazarlo. Si viniera, sería porque odia a toda persona mágica y querrá venir aquí para saldar cuentas con Hogwarts y sus hechiceros. Ha habido conversaciones con él durante los mil años pasados, que se han grabado y mantenido archivadas, que se han llevado a cabo cuando aquel monstruo despierta de nuevo y sale al mundo a crear estragos y sufrimiento… En todas las crónicas se reporta que no soporta nuestra existencia, pero es tanto el beneficio que deriva de la Tregua que no intenta destruirnos. Sin embargo siempre cabe la posibilidad de que reniegue de su obligación e intente reclamar Hogwarts para sí mismo… En resumidas cuentas, cuando desciende la locura sobre él, lo agobia por completo, ¿comprendes? De cualquier manera, los fundadores de esta escuela eran bastante más poderosos que cualquier hechicero que vive en esta época, y apenas si lograron forzar al Vampiro a un empate. Yo no guardo ilusiones sobre mis aptitudes, así que es casi una certeza declarar que tú y yo definitivamente no tendríamos más éxito que Gryffindor, Slitherin, Hufflepuff y Ravenclaw. Y todas las crónicas coinciden en que el Vampiro se torna cada vez más poderoso con el paso del tiempo… No, no guardo ilusiones sobre nuestras aptitudes combinadas, siento mucho confesarlo… Bueno, no hay nada que hacer al respecto. Toma, este es un retrato del Vampiro Benjamín, pintado durante el siglo XIX. Al menos conoce el rostro de tu adversario…
La profesora McGonogall le entregó al director de los Aurores, a Potter, la reproducción de una pintura que mostraba a un hombre joven y delgado, con rasgos vagamente mediterráneos, y con una frente alta y ojos que ardían con alegría siniestra.
Wozniak y Johannsen habían reconocido ese mismo rostro en la pantalla de la computadora apenas hace diez segundos, a un océano de distancia.
Desde la imagen, Khaldi Benoni sonreía socarronamente a Potter a través de los océanos del tiempo…
—Muy bien, ahora tú, Traci: dime todo lo sucedido antes de que Giovanni y Circe regresaran al cardumen.
Las Furias tenían una oficina grande donde trabajaban juntas, compartiendo una mesa larga a media habitación. Había también gabinetes y estantes muy altos acomodados a lo largo de las paredes, repletos con papeles sueltos apilados precariamente entre carpetas y libros. Muchas fotografías de alumnos actuales y anteriores cubrían cualquier espacio disponible sobre las paredes.
Mientras Adelaide conversaba con Traci y Circe en un extremo de la oficina, Agatha y Tabitha atendían en el otro lado de la habitación al trío que había recibido la paliza. Pero no los habían arreglado con la Magick. Solo les administraron analgésicos y vendaron sus raspones y moretones con pomada de belladona y gasas. Ágatha les había explicado que, aunque fue absolutamente errado de parte de Giovanni golpearlos, ellos no eran libres de culpa. Protestaron, diciendo que ellos no habían hecho el desorden, que solo encontraron las cosas de Giovanni regadas por el piso. Bueno, rebatió Ágatha, de haber reportado el desorden probablemente hubieran evitado esta difícil situación. Estaban obligados a soportar las consecuencias de haber fallado en actuar de manera honrada. Y aparte intentaron usar la Magick en el cardumen en contra de Circe, con todo y que sabían que estaba prohibido. Entonces esto, el dolor y la vergüenza, era su justo castigo. El trío protestó más todavía, y Garret llegó al extremo de amenazar que le pediría a su padre que hiciera que expulsaran a Giovanni y a Circe, y que corrieran del trabajo a Wozniak. Ágatha y Tábitha se pusieron muy serias, y sus rostros se transformaron en máscaras adustas de gárgolas. El trío guardó silencio de inmediato.
***
—Wozniak, haste pa'cá, te voy a enseñar algo.
—Johannsen, ¿qué haces por aquí? Creí que ibas a estar vigilando a mis chicos. ¿O será que ya regresó Adelaide?
—Al cuerno con esas tonterías, que esto es importante. Deja te muestro. Usemos este cuarto. Tengo mi minicomputadora en el bolsillo, espera… Aquí 'tá, este es el 'metraje de la cámara de seguridad en el Cardumen Cerúleo… A ver… Vamos… ¡Eso!
—¿Qué? ¡Oh! Esta es la cama de Giovanni y sus pertenencias, ¿verdad? ¿Y qué con eso?
—¡Pues fíjate!
—¡Órale! ¿Qué sucedió? Parece que sus cosas explotaron de repente… ¡Espera! El cronómetro marca… Esto sucedió durante la hora de la cena, ¡lo que significa que los Thompson y Garret no lo hicieron!
—Síp, mira, este es el 'metraje de media hora después, ¿te fijaste? Son esos tres chamos entrando al marco de la toma… y, claro, ahora se carcajean y empiezan a hacer desastre con los calzones. Pero, lo que es ellos, ¡pus' no lo hicieron!
—Bueno, pero te diré… no me extrañaría de ellos que hubieran hechizado el baúl y el tocador de Giovanni, o hasta usado una bomba…
—Nah, que ya chequié, Wozniak, y yendo pa' trás un par de horas no hay nadie haciendo burradas… Podría chequiar hasta el día que Giovanni llegó a la Escuela, pero, fijate mejor en esto…
—¿Qué cosa?
—Ayer la Adelaide me pidió que mejorara la vigilancia con Giovanni, así que instalé una cámara Phantom en su dormitorio…
—Ah, esa cámara de súper-velocidad, alta definición y visión nocturna que me presumiste tanto el otro día, ¿verdad?
—La misma, a ver… ¡Eso! ¡¡Mira!!
—Es la misma escena de cuando explotaron las cosas de Giovanni por toda la habitación, pero desde un ángulo distinto, ¿verdad? Dice que está grabado a media velocidad. ¡¡Espera!! ¿Qué era esa estela borrosa?
—Exacto: justo lo que te quería enseñar. ¡Prepárate! Te lo voy a poner de nuevo, pero ahora a la velocidad de un millon cuatrocientos mil marcos por segundo, ¿listo?
Wozniak y Johannsen pusieron sus caras mejilla con mejilla para poder ver juntos la pequeña pantalla de la computadora. En ella se mostraba una secuencia en repetición continua, donde primero se veía una cama bien tendida, un baúl a sus pies y un tocador al fondo. Luego, pasaba una imagen borrosa y de colores, que revoloteaba alrededor de la cama. Y unos momentos después, las pertenencias de Giovanni aparecían esparcidas sobre su cama y el piso, con el baúl y el tocador volteados y apilados sobre las pertenencias. La súper-alta velocidad de la cámara podía mostrar por dos o tres marcos que la imagen borrosa era, de hecho, una persona que se movía a velocidades increíbles. Cuando Wozniak reconoció el rostro, se puso pálido y dijo en un susurro ahogado:
—¡¡Chingue su madre todo en la vida!!
—¡Te lo dije! ¡¡Vamos a decirle a las Furias!!
Pero Wozniak ya había emprendido la carrera hacia la oficina de las Furias. Nunca antes había estado tan espantado en su vida.
***
Mientras tanto, en algún sitio en Inglaterra, en el Castillo Hogwarts, la directora de la escuela había convenido una junta imprevista con el director de los Aurores. Había tomado la decisión de romper con la tradición y revelarle el secreto mejor guardado en el mundo de la Hechicería.
—Potter, no deberías tener conocimiento de estos asuntos, pero en vista de que en realidad has puesto tu propia vida y la de tus compañeros Aurores en peligro con esta misión, se me hacía inimaginable continuar permitiendo que lo hicieras sin que supieras de qué se trata, aparte de que mi conciencia me lo ha demandado. Hemos atravezado tantas situaciones juntos… hemos perdido a tantos seres queridos en la travesía. Bien, escucha…
La profesora McGonogall procedió a contarle a Harry Potter la historia milenaria del Vampiro Benjamín y la confrontación que orilló a los fundadores de la escuela a rogar una tregua. Potter escuchó con atención, con el rostro palideciendo y tornándose cada vez más duro al progresar la historia. Le costaba trabajo aceptar el hecho de que por mil años las brujas y hechiceros habían estado velando al peor monstruo sobre la faz del planeta, un monstruo miles de veces más inicuo y peligroso de lo que Voldemort hubiera sido jamás.
—Directora, disculpe la interrupción… Entiendo, y está bien, pero, ¿qué podríamos hacer si viniera a Hogwarts? ¿Y por qué querría venir aquí, al final de cuentas?
—Lo que tú y yo podríamos hacer es ofrecer resistencia, y ganar tiempo para evacuar a los niños. Es lo único que podemos anticipar, retrasarlo por un rato. Pero tienes razón: no podemos rechazarlo. Si viniera, sería porque odia a toda persona mágica y querrá venir aquí para saldar cuentas con Hogwarts y sus hechiceros. Ha habido conversaciones con él durante los mil años pasados, que se han grabado y mantenido archivadas, que se han llevado a cabo cuando aquel monstruo despierta de nuevo y sale al mundo a crear estragos y sufrimiento… En todas las crónicas se reporta que no soporta nuestra existencia, pero es tanto el beneficio que deriva de la Tregua que no intenta destruirnos. Sin embargo siempre cabe la posibilidad de que reniegue de su obligación e intente reclamar Hogwarts para sí mismo… En resumidas cuentas, cuando desciende la locura sobre él, lo agobia por completo, ¿comprendes? De cualquier manera, los fundadores de esta escuela eran bastante más poderosos que cualquier hechicero que vive en esta época, y apenas si lograron forzar al Vampiro a un empate. Yo no guardo ilusiones sobre mis aptitudes, así que es casi una certeza declarar que tú y yo definitivamente no tendríamos más éxito que Gryffindor, Slitherin, Hufflepuff y Ravenclaw. Y todas las crónicas coinciden en que el Vampiro se torna cada vez más poderoso con el paso del tiempo… No, no guardo ilusiones sobre nuestras aptitudes combinadas, siento mucho confesarlo… Bueno, no hay nada que hacer al respecto. Toma, este es un retrato del Vampiro Benjamín, pintado durante el siglo XIX. Al menos conoce el rostro de tu adversario…
La profesora McGonogall le entregó al director de los Aurores, a Potter, la reproducción de una pintura que mostraba a un hombre joven y delgado, con rasgos vagamente mediterráneos, y con una frente alta y ojos que ardían con alegría siniestra.
Wozniak y Johannsen habían reconocido ese mismo rostro en la pantalla de la computadora apenas hace diez segundos, a un océano de distancia.
Desde la imagen, Khaldi Benoni sonreía socarronamente a Potter a través de los océanos del tiempo…
Continuará…


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