Monday, March 30, 2009

Finitum 20 (ES)

20. Los niños de la mente

Todos gritaron, y se apresuraron al lado de Giovanni para ayudarlo. Pero él les hizo señas con las manos de que se alejaran.

—¡Ya pueden usar la Magick! ¡Ya compuse el problema! ¡Vayan y pongan a salvo a los otros chavos!

—Ya veo que vas a ser un soberano dolor de cola… —Benjamín graznó, todavía medio enterrado. Eso bastó para que los demás se retiraran apresuradamente, con una expresión mixta de asco y de espanto.

Benjamín emergía penosamente del hoyo en el suelo, con el cabello apelmazado con plastas de lodo y su indumentaria arruinada y hecha jirones, pero sin soltar de el tobillo de Giovanni. Este se había caído al suelo y se remolineaba de un lado al otro, tratando de soltarse de la mano que lo tenía prendido, pero sin éxito alguno: estaba apresado como con un grillete de hierro.

La comparación le dio una idea. Era una idea loca, pero era mejor que nada. Pensó: «si la mano en realidad fuera de hierro y se oxidara bastante, se rompería en pedazos, ¿no?»

—¡Alístense para atacarlo! —Giovanni gritó a las Furias. Ágatha usaba toda su destreza de Magick para sanar a Wozniak y Adelaide estaba junto a Johannsen y Tábitha. Voltearon a tiempo para ver a Giovanni doblarse hacia adelante y agarrarse de la mano de Benoni, con los ojos cerrados para poder concentrarse como nunca lo había hecho en su vida. Benoni sonrió, pensando que Giovanni iba a forcejear para despegarle los dedos del tobillo, y lo admiró por su valor. Pero su sonrisa se tornó en una "O" de sorpresa cuando vio un destello azul brillar por un momento entre los dedos de Giovanni. Miró incrédulo cómo al principio su mano se resquebrajaba en miles de fisuras como telarañas, y luego se desmoronaba como polvo. Giovanni había usado la Magick para convertir la mano en hierro, y luego hacer que se oxidara por completo. Benjamín simplemente se quedó embobado con el muñon donde su mano había estado afianzada durante los últimos seis mil años, sintiendo un vago desasosiego al principio al darse cuenta de que no era tan indestructible como había creído. Sintió su pecho henchirse de orgullo por la aptitud de Giovanni. Es que por mil años Benoni/Benjamín había llevado a cabo su propio experimento de eugenesia, intentando crear un anti-mago poderoso. Y pues no solo había tenido éxito en ello, sino que aparte Giovanni parecía ser el mago más poderoso de todos.

Mientras Benoni disfrutaba su momento de triunfo, Giovanni reptó apoyado en manos y pies para alejarse del monstruo. Una vez que estuvo a un par de metros, les gritó:

—¡¡Ahora!! ¡¡Todos juntos y al mismo tiempo, denle duro, con todas sus fuerzas!!

Las Furias abandonaron por completo sus fachadas de abuelitas, y con sus rostros deformados con horribles gestos de furia avanzaron en contra de Benjamín, como un embiste de las mismísimas Valquirias, con descargas eléctricas y torbellinos de llamas que se desbordaban de sus puños cerrados, y que rebotaban de un lado al otro del pasillo, flagelando a Benjamín y dejando rastros cenicientos en su cara y cuerpo. Wozniak, una vez más luciendo su apariencia masculina y con su hombro completamente sanado, primero conjuró cadenas que reptaron hacia él desde varias partes de la cabaña, y luego las hizo describir órbitas muy cercanas alrededor de su propio cuerpo y extremidades. Entonces transformó las cadenas en alambres de púas, que comenzaron a girar cada vez más rápido alrededor de él, hasta que se convirtió en una sierra con silueta de hombre, y entonces se lanzó de nuevo en contra de Benjamín. Johannsen hizo desaparecer la puerta de la oficina y después se quedó muy quieto, con los ojos cerrados, comenzando a entonar los encantos de Magick para ordenarle a la cabaña a que atacara a Benjamín. En un breve momento hubo esquirlas de vidrio, tubos de la plomería y vigas de madera que se proyectaron contra Benjamín e intentaron empalar su cuerpo, como si estuviera en medio de un erizo de mar. El cuerpo de Benjamín resultó inpenetrable, pero quedó inmovilizado allí.

Mientras tanto, Giovanni se encogía del miedo en una esquina, estupefacto de presenciar la extensión de las aptitudes aterradoras de los maestros.

Benjamín cerró los ojos y se sometió al dolor. Había pasado el último milenio sintiendo dolor y placer de una manera muy diluida, como si fueran recuerdos de la infancia, y le daba la bienvenida a la oportunidad de disfrutar sensaciones intensas una vez más. Entonces, se permitió zozobrar en una charca de chispas eléctricas y flamas. Sintió la presión de la cabaña contra su piel, que intentaba traspasarlo. Acogió los golpes, patadas y empujones crueles de Wozniak como si fueran caricias amantes de un antiguo amor. Y después de apenas un momento, perdió la paciencia con todo ello, de nuevo.

Con un gesto casual, barrió su mano restante en un arco sesgado contra Wozniak, y le rebanó la cabeza, separándola del cuerpo con esa fortaleza titánica y monstruosa del vampiro. El cuerpo de Wozniak todavía alcanzó a dar dos pasos antes de colapsarse, todavía envuelto en el alambre de púas serpenteante. Mientras que la cabeza de Wozniak daba el primer rebote en el suelo, Benjamín se liberó del abrazo mortal de la cabaña como si no hubiera sido mas que una telaraña endeble, y se movió con tal velocidad que pareció esfumarse de donde estaba e inmediatamente después materializarse frente a Johannsen, pasando por entre las Furias sin que lo notaran. Estuvo allí un instante, viendo al anciano chaparro, que continuaba con los ojos cerrados, y le susurró una palabra: «muere…». Johannsen se desplomó sobre un costado, su cerebro inundado de sangre proveniente de toda arteria y vena adentro del cráneo, que se habían reventado al mismo tiempo. Entonces, Benjamín dio la vuelta y alzó su voz, para llamar a las Furias.

Las tres ancianas y Giovanni, en reacción tardía, miraban de un lado al otro cuando notaron que Benjamín había estado en un sitio y al siguiente momento estaba en el lado opuesto del pasillo. Fue hasta entonces cuando notaron los dos cadáveres en el suelo. Giovanni palideció y sintió nauseas, y las Furias parecían más iracundas que espantadas.

—No se sientan mal por esto, lo que pasa es que ustedes no son tan avezados como Giovanni, es todo… —Y de nuevo sonrió como tiburón—. Es que, miren, existen tres tipos de magos: los magos de la boca, quienes requieren de encantamientos y pociones para lograr que fluya la Magick; luego, hay los magos de la mano, quienes pueden controlar a su mente, pero todavía necesitan hacer gestos para controlar a su cuerpo antes de liberar a la Magick… Y, bueno, ustedes y su gente son un nivel intermedio entre esos dos tipos de magos… Lo cual no es suficiente para hacerme frente. Apenas si ese nivel fue suficiente hace mil años para, a duras penas, forzar un empate conmigo. Pero ustedes han llegado mil años muy tarde. He dicho que no soy mago, pero el motivo es que ya no soy humano. Soy algo completamente distinto. Así que permítanme demostrarles lo que puede lograr el Espíritu de la Sangre cuando actúa como un vínculo entre el mundo material y el espiritual. No comprenderán lo que sucederá, así que les voy a explicar primero: voy a usar mi voluntad propia para zarandear sus almas y despegarlas de sus cuerpos. Es decir, ¡las voy a empujar fuera de sus pellejos! Aquí vamos…

Benjamín alargó sus manos hacia las Furias, y las tres ancianas se desplomaron al suelo, los ojos todavía abiertos, con su último aliento escapando por las bocas.

Giovanni vomitó.

Y después hizo arcadas en seco un par de veces.

Cuando terminó, alzó la cara, con ojos llorosos, y su mirada se topó con Benjamín en cuclillas frente a él, apenas a un palmo de distancia. Giovanni se aventó hacia atrás y pedaleó con los pies, desesperado, intentando atravesar la pared con la espalda con tal de alejarse del monstruo frente a él, quien lo miraba con su sonrisa tiburonezca y la cabeza de lado, cual cachorro curioso.

—¿Sabes cuál es el tercer tipo de mago? ¿No? Bueno, yo te digo, pero por favor detén este ataque espástico, ¿vale? ¿Bien? Bueno. Pues verás: el tercer tipo es el mago de la mente. Es el que se enseñorea de la realidad con su voluntad propia. Decide lo que es, y lo que no es. Quizá Merlín existió, a lo mejor no, ¿quién pudiera saberlo? Yo nunca lo conocí, pero si alguna vez hubo un mago de la mente, él sería el único en toda la historia de la humanidad. Bueno, hasta el día de hoy. Has demostrado ser el primer mago de la mente comprobado. Y tengo muchas esperanzas de que Circe y Garret también lo sean. Creo que tienen el potencial, pero no han encontrado esos vínculos mentales que tu hallaste de manera tan fácil. Voy a necesitar que les demuestres la mentalidad apropiada para poder cancelar la Magick… Bueno, en realidad voy a necesitar que tengan hijos entre ustedes, ambos tú y Garret, con Circe, pero hagamos una cosa a la vez…

—¿Pusiste esos pensamientos sobre Circe en mi mente? ¿Me hiciste pensar en ella todo el tiempo? —Giovanni balbuceó.

—¡Sí! Así es, lo hice —. La sonrisa de Benjamín se amplió cuando notó el desencanto en el rostro de Giovanni—. Pero yo no la instalé en tu corazón. Eso lo hiciste tú mismo. ¿Te fijas? También puse pensamientos de Circe en la mente de Garret, pero él los tornó en imágenes odiosas. En cambio, tú atesoraste esas ideas en tu corazón. Circe parece haber atesorado tu existencia también. De hecho, eso me salió bastante bien, ¡aunque sea yo quien lo diga! Bien, pasemos a recoger a tus camaradas y, ¡vayámosnos!

—¿Co… Cómo dices?, ¿que vayamos contigo!

—Sí, claro, que todavía me faltan muchas cosas que enseñarles a los tres, y en esta ocasión no voy a correr el riesgo de dejar las cosas en manos del destino. Los voy a mantener a salvo para siempre. Bueno, hasta que se mueran. Pero necesitas empezar a trabajar con ellos para desarrollar su aptitud para cancelar la Magick, desde ya. Ese es el meollo de todo este asunto: una vez que ya existan suficientes descendientes de ustedes, y me refiero a un cierto número crítico después de varias generaciones, entonces la perpetuación del efecto sucederá de manera espontánea como al principio, con aquella mutación genética que le permitió a los primeros humanos ser sensibles a la Magick y ser sus agentes al mismo tiempo. En esta ocasión ustedes haran exactamente lo opuesto, y pronto ya no quedará Magick en el mundo entero. Qué simple, ¿a poco no? ¡Yo ganaré una vez más!

—¡No podrá ganar sin nosotros! —Giovanni dijo con ceño fruncido antes de adoptar un cierto aire de determinación. Al instante desapareció, para aparecer de nuevo adentro de la oficina de las Furias, junto a Circe. La tomó de la mano, jaló a Garret del pescuezo y desapareció de nuevo con ambos niños a rastras.

Nunca más los pudieron encontrar sus parientes.

Afuera, en el pasillo, Benjamín apenas si tuvo tiempo de arquear la ceja antes de que Giovanni hubiera logrado su partida tan complicada. Después, alzó su voz, como si todavía hubiera quién lo escuchara.

—Estaba en lo cierto: vas a ser todo un soberano dolor de cola… ¡Ah, Giovanni! Si tan solo supieras que las mentes de ustedes tres son el anti-cinturón-de-Orión en el firmamento obscuro de las almas humanas… Puedo detectarlos a donde sea que vayan. En mí, el Espíritu de la Sangre puede ver a todas las almas gritando sus sueños y esperanzas, entrelazando una red sudorosa sobre este mundo, atrapadas en su enmarañada Magick. Ustedes tres son notables como los únicos agujeros en esa red. ¡Ah, pero ardo en ansias de ver a esa red desaparecer para siempre! Muy bien, entonces observaré a una corta distancia, por ahora…

Benjamín también se esfumó.


***

Siete semanas después


—Minerva, es lo único de lo que me he enterado. Recibí una nota escrita a mano, diciendo que Benjamín no regresará nunca más, y que «al diablo con lo que no sirve». Sí, ya lo sé, eso es lo que yo dije cuando apenas se había desalojado del Ministerio. Lo que no sé es cómo tomarlo. Es un hecho que no podemos confiarnos de que él sea fidedigno. Es decir, en realidad es un monstruo. Pero esta mañana los Inmencionables emitieron una declaración secreta al Ministro, o sea, yo, donde reportaban que la Habitación Siempre Cerrada ha sido misteriosamente vaciada de todos los tesoros y artefactos que estaban allí todavía la semana pasada. Quizá no retorne en realidad. Mire, voy a dejar un Auror de guardia en la escuela todo el tiempo, pero voy a necesitar a Potter y compañía fungiendo sus cargos normales. Sí me comprende, ¿verdad?

—Por supuesto, Ministro. Solo nos queda la esperanza de que verdaderamente se haya ido. Benjamín, el Vampiro, ausente del Ministerio de Magia para siempre, y de regreso al mundo… ¡Ay del pobre mundo! —McGonogall masculló esto último.

El Ministro Shacklebolt estaba completamente de acuerdo, pero no podía evitar sentir un alivio morboso al pensar que los años de su administración serían recordados el resto de la historia como la época cuando la gente mágica por fin fue libre de la Tregua con el peor monstruo en el mundo entero.



FIN


Daniel A. Franco
3/19/09
11/17/09

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