Monday, March 30, 2009

Finitum 8 (ES)

8. La práctica hace al maestro

Giovanni se sintió complacido de ver reunidos en su totalidad a los niños de La Escuela en el mismo salón de clases, de nuevo. A lo mejor, pensó, a lo mejor no estoy tan lerdo como creía al principio.

Las Tres Furias habían caminado con él por algunos corredores, y cuando llegaron a una puerta con un símbolo raro grabado en ella, la puerta se abrió sola, y Ágatha empujó un poco a Giovanni para que se metiera.

—¡Señor Wozniak! Perdón por el retraso y la interrupción.

—No hay problema alguno, doña Ágatha, y gracias por acompañarlo —y le hizo señas a Giovanni que se fuera a sentar en el piso.

Circe se juntó más a Traci y a Staci para hacerle un lugarcito junto a ella. Al cruzar el salón, Giovanni notó al resto de los niños cuchicheando y mirándolo descaradamente. Los cuarenta y cuatro niños estaban sentados en un semicírculo de tres filas alrededor del Sr. Wozniak, que siendo tan grandote se notaba desde cualquier parte del salón. Era una habitación casi vacía. Había un banco de tres patas bastante tosco y una pizarra. Sobre el banco había una especie de cubeta metálica, y junto al banco, en el suelo, una caja plástica llena de hojas sueltas. El Sr. Wozniak todavía traía puesta su camisa de franela, tejanos, tirantes y botas pesadas: no tenía aspecto de maestro en lo absoluto.

Giovanni tomaba asiento mientras el Sr. Wozniak estaba empinado sobre la caja plástica y mascullando entre dientes, manoteando entre las hojas. Se enderezó y tenía una pila de papeles en la mano.

—¡Muy bien, aquí tiene, señorito Wingrove! —El Sr. Wozniak le entregó como cincuenta páginas a Giovanni—. Estos son los apuntes de las últimas seis semanas. Quiero que leas de menos hasta el capítulo tres para mañana, y para el viernes debes completar los ejercicios hasta el capítulo cinco. Con eso te pones al parejo con el resto de la clase. Bueno, como estaba diciendo…

Giovanni notó que todos los niños se mostraban entusiasmados y hasta se sentaban inclinados hacia enfrente, pendientes de cada una de las palabras del Sr. Wozniak.

—Hemos estado practicando todos los pasos que conducen a un acto de Magick. Ya aprendieron algunos símbolos básicos y como trazarlos correctamente. Aprendieron ya a delinear el círculo y el triángulo como es debido. Han aprendido a usar trazos precisos al dibujar estos símbolos, y el orden adecuado de hacerlo, repitiendo cada palabra en voz baja para aumentar su concentración. Una vez bien concentrados, deberían poder efectuar la Magick.

—¡Óyeme, no! —Giovanni interrumpió, grosero—. No me vayan a salir con que venimos a esta escuela a aprender truquitos de magia… ¡Qué estupidez!

—Ajá, sí, hombre, lo que digas. Ya veremos lo que opinas al final de esta clase. Por ahora, nomás cierra la trompa y pon atención, ¿sale? —El Sr. Wozniak no parecía molesto en lo absoluto.

—Wingrove, eres un pendejo… —El insulto en voz baja flotó hasta donde Giovanni estaba sentado. Por supuesto, Garret fue quien lo dijo, sentado dos filas atrás junto con sus compinches, los gemelos Thompson. Giovanni volteó y quedó sorprendido de toparse con la mirada del resto de los compañeros: todos tenían el ceño fruncido, adheridos al pronunciamiento. Cerró la boca.

—Bueno, Garret, ¿por qué no nos muestras cómo hacerlo? Tú tienes más práctica que la mayoría —dijo Wozniak, invitándolo a pasar con gestos de su garra.

Con una expresión ufana y petulante, el pequeño Garret, de once años de edad, pasó al frente de la clase y tomó la tiza que le ofrecía en su mano el Sr. Wozniak.

—¿Sí recuerdas todos los pasos, verdá? Bueno, entonces necesito que digas todo en voz alta, para que no te distraigas. ¡Niños! Recuerden que a este nivel, la concentración y el enfoque son los aspectos más importantes. ¡Dale, pues! ¡¡El Acto de Unión!!

Garret asintió con la cabeza y se puso muy serio. Tiza en mano, se arrodilló.

—Este círculo abarca mi intención; este círculo representa mi voluntad —Garret dijo con un sonsonete, dibujando un círculo en el suelo en dos trazos, y luego un círculo concéntrico más pequeño adentro del primero—. Hache, ene, pe, cu… Una frase para cada letra; una idea para cada frase: Unión… Juntar… Completo… Igual…

Mientras declamaba, escribió las letras equidistantes en el espacio entre los círculos, y luego encerró cada letra en su propio círculo, uniéndolas con líneas trazadas a través de los círculos, resultando un dibujo parecido a un número cuatro adentro de dos círculos.

—Es mi voluntad, lo que hago —y al decir estas palabras, dibujó un triángulo equilátero adentro de los círculos con un gesto dramático.

Entonces Garret se puso de pie y rompió la tiza en dos pedazos. Tomo un pedazo en cada mano y se los mostró primero al Sr. Wozniak y luego al resto de la clase. De nuevo se arrodilló y colocó los dos pedazos en el centro del dibujo del número cuatro, adentro del triángulo. Garret se acercó a la cubeta metálica y extrajo de ella una bengala de mano, y después de respirar profundamente, dijo con voz sonora: «¡Es mi voluntad!»

Encendió la bengala y se agachó para colocarla adentro del triángulo y círculo, junto a los pedazos de tiza. Al momento que la bengala tocó el piso, se apagó. Al mismo tiempo, un leve destello azul vivo parpadeó sobre el área descrita por el círculo.

El Sr. Wozniak le alborotó el cabello a Garret y dijo:

—¡Muy bien hecho! Toma asiento de nuevo, por favor. Muchas gracias.

Se agachó a recoger la tiza —que de nuevo era una sola pieza— para mostrarla al grupo. Todos hicieron "¡Oooh!" y "¡Aaah!", excepto Giovanni, que tenía puesta una mueca burlona.

—¡Ay, sí, tú, cómo no! No puedo creer que nunca hayan visto juegos de manos. ¿Y ahora qué? ¿Un conejo de un sombrero? —y les sonó una pedorreta. Circe le dio un codazo en las costillas, fuerte, y se notaba ofendida—. ¿Qué tienes? ¡No me digas que crees estas patrañas?

—¡¡Muy bien, el que sigue!! ¡Circe, pasa enfrente y trae a tu amigo el escéptico! —dijo el Sr. Wozniak, que extrañamente parecía más divertido que molesto.

—¡Vamos! —Circe dijo furiosa, y arrastró a Giovanni de la mano tras ella. Algunos niños se rieron de ellos, pero los demás seguían cuchicheando sobre la demostración de Garret.

—Muy bien, señorita Circe, antes que nada, dígame: ¿puede usar este círculo de nuevo? —El Sr. Wozniak apuntó al piso con un dedo del tamaño de un chorizo.

—¿S-sssí? —Circe lo dijo como pregunta, al parecer un poco confundida.

—¿Para el mismo Acto, o para uno distinto?

—No, tiene que ser el mismo… —Parecía un poco menos insegura.

—Explica.

—No funcionaría con un Acto distinto, porque el enfoque tendría que ser diferente.

—¡Buena memoria! —El Sr. Wozniak le sonrió a Circe—. Y, recuerden, niños —continuó Wozniak, dirigiéndose al resto de la clase—, que la única manera que sabemos cuál Acto se realizó con este círculo y triángulo es porque Garret dijo en voz alta lo que estaba haciendo. De cualquier otra manera, nunca podríamos adivinar el significado de las letras que escribió porque…

Wozniak hizo una pausa, y todo el salón dijo a coro junto con él:

—¡Los símbolos son personales, y solo tienen significado para quien los haya trazado!

Después de sonreír, Wozniak continuó.

—No se puede usar el círculo de nuevo si no conocemos su propósito. Ahora, Circe, usa el círculo… ¡Espera! Vamos a hacer un poco de pres-ti-di-gi-ta-ción para Giovanni. Oye, ¿tienes algún billete en tus bolsillos? ¿Giovanni, tienes uno? ¡Oye, Giovanni!

Giovanni parpadeó varias veces —era obvio que no había puesto mucha atención— y sacó un billete de un dólar de su cartera.

—Si quieres, puedes escribir algo en el billete, para que sepas que sí es tuyo. Ahora, rómpelo a la mitad y ponlo adentro del círculo en el piso… —Giovanni accedió, escribiendo "tarados" en el billete y luego rasgándolo a la mitad, pero a lo largo del billete. Después, al colocarlo en el piso, se cercioró de que las dos mitades estuvieran separadas por completo.

—Muy bien, Circe, ¡dale gas! —Wozniak sonaba como si se estuviera aguantando las ganas de reír.

Circe masculló unas cuantas cosas en voz baja, con las manos dobladas bajo su mentón, repitiendo la mayoría de lo que había dicho Garret. Se agachó para tocar la orilla del círculo con la punta de los dedos. Se enderezó y tomó una bengala, la prendió y gritó un poco mas fuerte de lo necesario: «¡¡Es mi voluntad!!», y dejó caer la bengala al piso, adentro del círculo.

Una vez más, la bengala se extinguió al tocar el piso, y otro destello azul parpadeó alrededor del círculo.

—¡Ah, carambas! —Giovanni estaba allí, parpadeando estúpidamente, mirando a su billete de un dólar completamente restaurado al lado de una bengala chamuscada—. ¡Pero ni siquiera tocó el billete! —dijo en un murmullo. Giovanni volteó hacia el Sr. Wozniak, y con una expresión de confusión le demandó:

—¿Pero cómo sucedió?

El Sr. Wozniak soltó una risotada.

—¡Ah, Giovanni! Crees que viste algo extraordinario, ¿verdad? ¡Ay, chico! ¡No sabes la que te espera! Bueno, con respecto al "cómo" se hace, pues haz tu tarea y vas a aprender el proceso paso a paso. Pero el "cómo", o sea "¿cómo es posible?", para entender eso necesitas tomar clases con el profesor Benoni. Te lo explicará mucho mejor, en serio… Bien, de regreso a sus lugares. ¿Quién quiere pasar a continuación?

Todos alzaron la mano.

Pasaron el resto de la clase, hasta la hora de la cena, practicando aunque sea una vez el Acto de Unión. Giovanni comenzó a leer sus apuntes y a hacer su tarea allí mismo, en clase, preguntándole cosas a Circe, Staci y Traci, y después de un rato varios otros comenzaron a darle las respuestas correctas, para ayudarle a completar la cantidad monstruosa de tarea.

Pero el Sr. Wozniak no lo dejó intentar usar Magick ese día.





Continuará…

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